Tu, me provocovaste de tal forma que mi mundo tambeleó en lo más profundo. Las memorias de los juegos entre niñas cobraron nuevas dimensiones, y tuve que reelaborarme el discurso sobre mi misma y mi erotismo. A penas recuerdo, pude balbucear un hola, tu te reías con una arrogancia descarada, con una especie de picardía o autocomplacencia, yo estaba completamente embobada.
La historia para tí debio haber quedado allí. No recordarás a esa chica, a la que tocaste de tal forma que jamás te olvida. Para mí la historia no acabo allí, me ayudaste a comenzar un viaje de reencuentro hacia mí misma.