7 de enero de 2010

Círculos perpetuos

 

A veces siento que mi papel en el mundo es exorcisarla, satisfacerla, hacer lo que siempre quiso y no la dejé. Soy a la vez frustración y renacimiento, pero no, no soy extensión de su melena, ni siquiera de su mirada, mucho menos de sus sueños.

Cómo nos marcan sus miradas, las palabras, las historias de nuestras madres? Madres nosotras también, hijas, abuelas, círculo de creación infinita. Círculo de perpetuación de ángeles y demonios, que no nos dejan flotar en el mundo. Herencia de sentidos contradictorios, de sueños que te amarran a la tierra, que nos vuelven árbol-semilla y nos refuerzan con el vínculo de estas horas.

Ahora no podremos volar por sobre las ánimas, desprendernos del cuerpo y conocer galaxias. Trabajosos camino el que nos dejan para recorrer, el enigma del dolor y de la muerte. Sólo después de la muerte, sólo después de la luz, primero el calvario, el purgatorio y personificar a Judas y María. La abnegación sumisa y la traición consciente, somos todas las historias que escuchamos, todas las visiones que tuvimos, y todo aquello que nunca alcanzamos.

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